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Cuando el arte se entrelaza con la historia orgánica

Visto desde más de un ángulo, el Jardín Etnobotánico de la Ciudad de Oaxaca es uno de los espacios más interesantes para celebrar la biodiversidad —y la creatividad plástica— de México. Encima, a sus múltiples capas históricas y dimensiones estéticas y naturales, se suma el hecho de que se encuentra en el centro de una de las más ricas y entrañables ciudades del país.

El jardín forma parte del Centro Cultural Santo Domingo, que ocupa el antiguo convento dominico de los siglos XVI y XVII, del cual quedan vestigios como canales de riego y drenaje, estanques, hornos de cal, lavaderos de ropa, un horno de cerámica y una calzada empedrada. Cuesta trabajo creer que el imponente recinto se haya utilizado como cuartel desde el siglo XIX hasta su rescate hacia 1993, por iniciativa del artista Francisco Toledo y la asociación civil PRO-OAX.

Iglesia de Santo Domingo en Oaxaca

Iglesia de Santo Domingo en Oaxaca

Gracias a estos esfuerzos, lo que fueran las huertas del edificio religioso hoy invitan a celebrar la prodigalidad de estas tierras entre cientos de especies de plantas originarias de las diferentes regiones de Oaxaca —de climas áridos como húmedos, de las zonas tropicales bajas y de las áreas montañosas templadas y frías. Aquí queda clara la gran diversidad de climas, formaciones geológicas y tipos de vegetación de un estado que es además la entidad donde viven más grupos étnicos y donde se hablan más lenguas indígenas.

El lugar cuenta con un vivero, un banco de semillas, un herbario y una biblioteca especializada. Pero también obras de los artistas que diseñaron el jardín, Francisco Toledo —“El patio del huaje” y la fuente “La sangre de Mitla”— y Luis Zárate —“El espejo de Cuanana”—, así como esculturas que modifican el nivel y la dirección del agua a lo largo del canal. En el recorrido también pueden verse obras en madera y piedra de los artistas Jorge DuBon, José Villalobos y Jorge Yázpik.

Jardín Botánico en Oaxaca. Foto: Creattive Commons

Jardín Botánico en Oaxaca. Foto: Creattive Commons

Ahora bien, las esculturas más visitadas no son obra de ninguno de estos maestros, sino de origen orgánico: una gigantesca biznaga de más de 5 toneladas que podría tener mil años de edad, y varias cícadas —que evolucionaron hace más de 230 millones de años y florecieron antes de que los dinosaurios desaparecieran por el meteorito Chicxulub. También hay un espacio destinado a Guilá Naquitz, cueva cerca de Mitla donde los arqueólogos encontraron restos de maíz de hace cerca de siete mil años, los más antiguos conocidos hasta la fecha.

¿En dónde queda?
Reforma s/n esq. Constitución, Centro.

Visitar el Jardín Botánico, es una de las actividades que no debes perderte en tu próxima visita a Oaxaca.

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Sociedad de los viajeros renuentes

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