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Houston y su discreta pasión por el arte contemporáneo

La otra cara de los pantagruélicos freeways, los malls con más lugares comunes que lugares para sentarse, los imponentes centros de salud o ese emblema de todo tipo de alegrías —y de horrores— pasados que es el Astrodome, es viajar al Distrito de Museos de Houston, un lugar que compensa con creces cualquier reserva que uno pueda tener hacia esta próspera y multifacética ciudad texana.

Pues entre sus 19 museos, que incluyen un muy bien puesto Museo de Historia Natural y un Museo de Bellas Artes (Fine Arts Museum) con más de 63 000 piezas, se cuentan algunas de las colecciones de arte contemporáneo más importantes de Estados Unidos.

Exterior del Edificio de la Colección Menil del arquitecto Renzo Piano

Exterior del Edificio de la Colección Menil del arquitecto Renzo Piano

Una de ellas es la Colección y Fundación Menil, dentro del complejo arquitectónico creado por Renzo Piano, arquitecto también del Centre Geroges Pompidou —o Beaubourg— de París. Los esposos John y Dominique donaron a la ciudad de Houston obras de los artistas surrealistas Giorgio de Chirico, Max Ernst, René Magritte, Man Ray e Yves Tanguy; de los franceses Fernand Léger y Henri Matisse, y también de exponentes del expresionismo abstracto, el pop y el minimalismo, como Cy Twombly, Jasper Johns, Yves Klein, Robert Rauschenberg, Jackson Pollock, Andy Warhol o Mark Rothko (Marcus Rothkowitz, 1903-1970).

De este artista de origen letón, además de su Astral Image (1946), se puede visitar la Capilla Rothko, que no es confesional y tiene una forma octagonal inscrita en una cruz griega. De sus muros cuelgan 14 cuadros en los que el color negro, omnipresente, se manifiesta en catorce tonos. La reverenda Susan J. Barnes, autora de un libro sobre el recinto, afirma que se trata de “[…] un lugar sagrado abierto a todas las religiones y a los que no pertenecen a ninguna”.

Capilla Rothko

Capilla Rothko

“Rothko Chapel” es también el título de una pieza musical escrita por el compositor Morton Feldman para interpretarse en la capilla, y el vanguardista músico comparó su manera de componer con el estilo del sitio: “No es la forma lo que le permite a la pintura emerger; el descubrimiento de Rothko ha sido el de definir una dimensión global que sostiene los elementos en equilibrio… Soy el único que compone de esta manera, como Rothko: en el fondo se trata solamente de mantener esta tensión, o este estado, a la vez helado y en vibración.” Feldman también realizaría la composición For Philip Guston cuya obra pictórica también puede verse en las instalaciones de la Menil.

Acerca de esta capilla, creada después de la muerte del artista, y sus obscuras pinturas murales, se tejió un enigma. Se dice que estas obras son las mismas que se le comisionaron a Rothko para el restaurante The Four Seasons en el icónico Edificio Seagrams de Nueva York, diseñado por el arquitecto Mies Van der Rohe, que por cierto tiene cortinas diseñadas por Picasso. La comisión en efecto no se consumó: terminó con el regreso del anticipo por parte del artista. Pero éste conservó los cuadros en su estudio, y más tarde donó nueve de ellas a la Tate Gallery en Londres, mientras que otras siete están el Kawamura Memorial DIC Museum, en Sakado, a una hora de Tokio.

Finalmente, para cerrar el recorrido contemporáneo, se pueden visitar el Houston Center of Contemporary Craft, el Houston Center of Photography, el Lawndale Art Center y el Contemporary Arts Museum of Houston (CAMH) que ha visto pasar desde su fundación en 1948 a Vito Acconci, Yoko Ono, William Kentridge, y exhibirá desde mediados de enero de 2015 Mel Chin: Rematch, una retrospectiva de este artista norteamericano organizada en conjunto con el New Orleans Museum of Art.

Si de arte se trata, viajar a Houston es una de tus opciones a considerar.

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Sociedad de los viajeros renuentes

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