Las siete nuevas maravillas del mundo: las ruinas de Petra

En artículos anteriores, ya leíste la descripción de la primera y la tercera maravillas, majestuosas obras de la humanidad que conforman la lista de las Siete nuevas maravillas. Ahora, la atención se centra en la segunda de ellas, que se encuentra en Jordania, un país de Medio Oriente que limita con Siria (al Norte), Irak (al Este), Arabia Saudita (al Sur) y con el Golfo de Aqaba, Israel y el territorio palestino de Cisjordania (al Oeste).

Petra es un importante emplazamiento arqueológico de Jordania que está totalmente esculpido sobre la arenisca. Las ruinas que lograron sobrevivir al paso del tiempo son de una belleza increíble. Aunque nunca hayas visitado Jordania, es probable que conozcas este monumento por las imágenes de la película “Indiana Jones”, ¿la recuerdas? Es allí donde se grabaron las escenas de “Indiana Jones y la Última Cruzada”, además de algunas tomas de “Transformers 2”.

Petra está situada entre las montañas que forman el flanco este de Wadi Araba, el gran valle que se extiende desde el mar Muerto hasta el Golfo de Aqaba, cerca del Monte Hor y del Desierto de Zin. Los primeros habitantes de la ciudad llegaron aproximadamente en el año 1200 a. C. y durante mucho tiempo fue una ruta comercial muy importante entre la Península Arábiga y Damasco, en Siria. En el año 312 a. C., los nabateos colonizaron la región y dejaron su marca en la arquitectura esculpida en roca, en la cual se pueden apreciar sus influencias greco-romanas y orientales. Los nabateos fueron los que le dieron el nombre de Petra a este enclave y los que la nombraron su capital. Cerca del año 63 a. C., el general Pompeyo incorporó Petra al Imperio Romano. Petra pasó de los romanos a los bizantinos en el año 395, cuando Constantino fundó el imperio con capital en Constantinopla, hoy la ciudad de Estambul.

Petra prosperó hasta que un terremoto destruyó casi la mitad de la ciudad. Muchos de los edificios se derribaron y se reutilizaron para construir otros nuevos. Pero, en el año 551, un segundo terremoto, mucho más fuerte que el anterior, destruyó la ciudad casi por completo. En aquella ocasión, Petra ya no pudo recuperarse de la catástrofe.

El explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt descubrió las ruinas en 1812 y el lugar se convirtió en un punto de atracción tanto para visitantes como para arqueólogos. En 1985, la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad a Petra. Como estas ruinas ocupan un área muy extensa, se necesitan al menos dos días para conocerlas. Además, hay que estar en buen estado físico para enfrentar las caminatas entre rocas, desfiladeros y paredones que atraviesan caminos estrechos.

La entrada cuesta alrededor de 75 dólares por un día de visita, siempre y cuando duermas al menos una noche en la ciudad. Quien va y vuelve en el día termina pagando una entrada un poco más costosa. Hay entradas para uno, dos o tres días y la condición es siempre la misma: cuantos más días compres, menos pagarás por cada uno.

Tu primera parada en Petra será frente a Al Khazneh, el Templo del Tesoro. Este lugar, que está siempre lleno de turistas, es la construcción más famosa de Petra y, hasta hoy, se desconoce cuál era su fin. Se dice que unos ladrones habían escondido sus riquezas en una urna ubicada en la cima de la construcción, y que de allí proviene su nombre.

Otro lugar importante en las ruinas es Al Deir, el Monasterio. El acceso a este sitio es un poco complicado: para alcanzarlo, hay que hacer una caminata de unos 30 minutos por una larga escalera de piedras colocadas sobre el piso de arena. ¡Hay que tener mucho cuidado! Si prefieres, puedes rentar un burro a los beduinos.

Después de conocer el Monasterio, puedes escalar unos metros más hasta el valle Wadi Musa. Los beduinos afirman que, si el día está despejado, desde allí se puede ver hasta Arabia Saudita.

Otro paseo bastante famoso por esos lados es “Petra by Night“, una de las atracciones más impresionantes de la ciudad. Durante la noche, se colocan en todo el desfiladero unas dos mil velas que iluminan solamente el camino que te lleva hasta el Templo del Tesoro y hasta el Monumento. Allí se hacen presentaciones musicales y los visitantes son recibidos con un té caliente. El evento se lleva a cabo los días lunes, miércoles y jueves a partir de las 20:30 hrs.

Desde Ammán, la capital de Jordania, puedes llegar a Petra en taxi o, si lo prefieres, puedes rentar un auto.

Si lo deseas, puedes llegar a Petra desde Israel. Para salir del país, se debe pagar un impuesto de 12 euros y tomar un taxi en la frontera. Desde allí hasta Petra, gastarás unos 75 euros por un viaje de alrededor de 200 kilómetros.

Para entrar a Jordania, necesitas visa; pero esta se obtiene cuando desembarcas en el Aeropuerto Internacional de Ammán, pagando una cuota de 20 JD (dinares), el equivalente a 30 dólares, más o menos. Si no tienes intenciones de llegar hasta la capital del país, comprueba cuál es el procedimiento para entrar. El sitio web Visit Jordan te proporcionará información.

Por último, es aconsejable preparar la visita a la ciudad durante la primavera o el otoño, porque las estaciones del año están bien definidas en esa zona: en invierno, el clima es muy frío, y en verano, muy sofocante. Además, durante el invierno llueve mucho, lo cual puede dificultar tu paseo por Petra.

¡Buen viaje!

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