Monte Saint Michel
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Los mejores 10 viajes de un día saliendo de París

Con más de 200 museos y monumentos, parques y atracciones por todas partes, podrías pasar toda una vida en París y siempre tener nuevas actividades por hacer. Sin embargo, con el fascinante patrimonio y la gran diversidad regional de Francia, hay muchas más opciones para conocer además de su famosa capital. Conoce otro lado del “Hexágono” (el apodo de Francia se debe a su forma más o menos geométrica) con un viaje de un día saliendo de la metrópolis.

  1. Monte Saint-Michel: Cuando hay marea baja, el pueblo de Monte Saint-Michel aparece posado sobre una superficie de arena que parece interminable, como una cucharada de crema batida con un monasterio en la punta, levantándose hacia el cielo. Cuando hay marea alta, el pueblo emerge del agua como si fuera una escena de El Señor de los Anillos con un palacio en forma de montaña rodeado por un foso natural. A cualquier hora del día, es uno de los monumentos que tienes que ver en Francia… y la Unesco está de acuerdo. El viaje en tren puede ser algo complicado, así que, si quieres evitar rentar un auto, la manera más rápida y sencilla de llegar es en autobús. Cuando cruces el puente y pases por la muralla medieval, te transportarás a otra época. Monte San Miguel está ubicado al borde de la región de Bretaña, conocida por la sidra de manzana, las crepas (crêpes) y el caramelo. Incluso puedes juntar esas tres opciones y pedir una copa con una crêpe de caramelo, que es la combinación bretona por excelencia y el bocadillo perfecto para sentarte en una terraza, disfrutar la vista e imaginar cómo era la vida en otra época. Es algo sencillo de hacer en este monumento perfectamente conservado.
  2. Normandía y las playas del Día D: Las playas de Normandía, que fueron el escenario del Día D y de las batallas más espectaculares, violentas y tumultuosas de la Segunda Guerra Mundial, hoy en día están llenas de tranquilidad. Es difícil contener las emociones aquí y, con las banderas ondeando en la brisa marina sobre la costa tranquila, sentirás que el corazón se te hace un nudo. El Cementerio Estadounidense de Normandía, con sus interminables hileras de cruces blancas, es digno y conmovedor a la vez. Y los monumentos delicados e informativos que hay en la zona describen de manera impactante los eventos que sucedieron en esta costa y que escribieron la historia del siglo XX. Una vez más, puede ser complicado llegar aquí y trasladarte entre los diferentes lugares puede ser algo complicado, así que las mejores opciones son rentar un auto o unirte a un tour en autobús. Normandía
  3. Brujas: ¿Sabes cuál es una de las mejores características de Europa? Que puedes subirte a un tren y bajarte en otro país en muy poco tiempo. Deja atrás la grandeza cosmopolita de París y cruza la frontera hacia Bélgica, el vecino del este de Francia. En Brujas, apodada la Venecia del Norte por obvias razones, puedes pasear por caminos de adoquín en los canales rodeados de árboles y caminar entre los campanarios y las torres de reloj de las iglesias góticas que parecen salidas de cuentos de hadas. Aprovecha la oportunidad de probar todas las delicias belgas que se venden en los puestos callejeros, las cafeterías y las tabernas de la ciudad. Los waffles, las papas a la francesa, los mejillones al vapor y, por supuesto, una variedad infinita de cervezas belgas son delicias que tienes que probar. Brujas
  4. Champagne: Una de las primeras imágenes que nos vienen a la mente al decir “festivo” es un vaso de vino espumoso, y (según dicen) los franceses son los mejores en el tema. Pasa un día en la región que produce el vino espumoso más famoso del mundo con un viaje de un día por los encantadores pueblos y los viñedos de Champagne. Los trenes viajan varias veces al día entre París y los pueblos de Reims y Epernay, los cuales son excelentes puntos de inicio para explorar la región. Puedes quedarte en el centro de cada ciudad y visitar las salas de degustación, o hacer un tour por la zona en autobús o en auto para llegar hasta los campos, ver de cerca las bodegas y aprender: ¿qué es lo que hacen para ponerle las burbujas?
  5. Giverny: ¿Has visto las pinturas de lirios de Monet? Por supuesto que las has visto. Bueno, en Giverny podrás ver los estanques, los puentes y los jardines florecientes que Monet estudió al pintar sus famosas obras impresionistas, y todo desde el jardín detrás de su casa y su estudio. Haz un tour por su casa, pasea por los jardines (están abiertos y perfumados entre abril y octubre) y visita el Museo del Impresionismo para contemplar la historia de este movimiento y las obras más contemporáneas. El pueblo es totalmente encantador, como una postal perfecta de una aldea francesa con patios llenos de flores, casas de piedra y callejones de adoquín. Puedes llegar a Giverny en auto o tomar el tren de París a Vernon y viajar los últimos 7 kilómetros (4 mi) hacia Giverny en taxi, en el servicio de autobús de enlace o a pie.
  6. Fontainebleau o Chantilly: Aunque el Valle del Loira (más información abajo) es famoso por sus torretas, sus murallas y sus fosos, pero justo a las afueras de París (es decir, puedes llegar sin un auto) hay otros castillos más accesibles y con la misma apariencia de cuento de hadas. Toma un tren regional desde la terminal Gare du Nord hacia Chantilly, camina por los parques bien cuidados junto a elegantes mansiones, pasa por los establos grandes (este palacio ecuestre solo podría considerarse como un granero usando mucho la imaginación) y, si tienes suerte, contempla a los purasangre mientras galopan por la pista del hipódromo de Chantilly. Finalmente, llegarás al castillo de Chantilly. Este castillo de cuento de hadas está asentado al borde de un lago artificial, lleno de pinturas de los maestros renacentistas y manuscritos medievales, y es tan extravagantemente hermoso, que es lógico que algo tan fantástico y delicioso como la crema batida se haya inventado aquí. Al otro lado de París está Fontainebleau, a donde puedes llegar fácilmente con un viaje en tren de 45 minutos desde la estación Gare de Lyon y una caminata corta o un viaje en autobús. Este lugar reconocido como Patrimonio Mundial por la Unesco fue una residencia real desde el siglo XII y hasta la época del reinado de Napoleón III, por lo que su impresionante extensión se debe a las numerosas expansiones realizadas por varios monarcas durante los siglos. Los senderos que hay en el bosque te permitirán respirar el aire fresco en la naturaleza y los lujosos interiores del castillo te mantendrán ocupado por horas.
  7. Versalles: Si solamente sales del centro de París una vez durante tu estancia, haz el viaje corto a Versalles, el enorme patio de juegos real del Rey Sol, Luis XIV. El palacio opulento y sus enormes jardines competirán por tu atención… y podrías pasar varios días explorando ambos. Desde el dorado brillante del Salón de los Espejos hasta el Gran Canal, y desde los jardines que albergaron algunas de las fiestas más excéntricas de Europa hasta la pintoresca y curiosa aldea de la desdichada reina María Antonieta, hay tesoros por todas partes. Compra tus boletos con anticipación y planea pasar ahí un buen rato, pues esta es la tercera atracción más popular en Francia. Puedes pasear en bicicleta por los alrededores o disfrutar la tarde con un día de campo y deleitarte con las provisiones que se pueden comprar en el fantástico mercado del pueblo, el Carrédu Marche Notre Dame.
  8. El Valle del Loira: Visitar el Valle del Loira es como entrar en un cuento. Es fácil imaginar a Cenicienta dejando una zapatilla en los escalones de estos espléndidos castillos, o a Rapunzel asomándose desde la torre de un palacio amurallado sobre un río. El Valle del Loira, reconocido hoy en día como una de las mejores regiones vinícolas de Francia, fue durante siglos el retiro favorito de la realeza, los duques, los príncipes y otros nobles, quienes iban de castillo en castillo con sus caballos, entre expediciones de cacería y banquetes en salones suntuosos. Con cientos de castillos en las colinas verdes y entre las riberas, en un día tendrás solo una probadita de toda la magia que puedes encontrar en este lugar y querrás regresar pronto a seguir explorando. Necesitarás un auto para trasladarte entre los castillos como Chenonceau, Chambord y Chinon. También puedes unirte a un tour, el cual se encargará de todo el transporte y te conseguirá los boletos con anticipación para que puedas pasar menos tiempo haciendo fila y más tiempo consintiendo a tu monarca medieval interior mientras paseas por las murallas de piedra.
  9. Aviñón y la Provenza: ¿Quieres lugares más soleados? Gracias a la red de trenes rápidos (TGV) de Francia, puedes dejar el cielo nublado de París y llegar a los campos de lavanda, las bodegas de vino campestres y el encanto mediterráneo de Le Sud (el Sur) en unas 3 horas. Baila un poco en el famoso puente de Aviñón (si no conoces la canción, alguno de los habitantes del pueblo o tu guía turístico seguramente te la enseñarán con gusto) o haz un tour por el palacio del Papa (¿recuerdas lo que te enseñaron en la escuela sobre el Cisma Papal? El Papa número 1 se quedaba encerrado en Roma y el Papa número 2 reinaba desde Aviñón). También puedes pasar el tiempo paseando por los pequeños pueblos de montaña por los que es famosa la Provenza, con sus calles angostas de adoquín, sus edificios de piedra, su ambiente de tranquilidad y sus grandes cantidades de vino rosado y pastis.
  10. Londres: Las capitales de Francia e Inglaterra están separadas por únicamente 2 horas en tren rápido y un túnel submarino de poco más de 50 kilómetros (30 mi). Súbete al Eurostar en la estación Gare du Nord y bájate en St. Pancras International. El transporte público de Londres te permite pasear de manera muy sencilla, y un tour organizado te ayudará a asegurarte de visitar todos los lugares destacados, especialmente si es un viaje de un día. Sube a un bote en el río Támesis, maneja un autobús clásico de dos pisos y toma una foto en una cabina telefónica roja para tener los recuerdos clásicos que todo turista desea. Los fanáticos de la historia pueden seguir los desafortunados pasos de Ana Bolena en la Torre de Londres y los que quieran ver a Kate o a William pueden buscar a la familia real en el Palacio de Kensington al tomar un descanso británico de la Ciudad de la Luz.
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