Parque Nacional Cumbres del Ajusco: la escapada ideal de los capitalinos

El macizo que abraza la Ciudad de México, creando el  imponente valle que resguarda —¿o aprisiona?— a sus habitantes, incluye un volcán extinto que pertenece al Eje Neovolcánico: la Sierra Ajusco-Chichinauhtzin.

Y entre los diversos montes de esta cordillera convexa, se encuentra el Parque Nacional Cumbres del Ajusco. Su nombre se debe al pico de 3,900 metros sobre el nivel del mar, desde donde se pueden ver los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépel, así como el Nevado de Toluca o Xinantécatl. Pero también la Ciudad de México, de la cual forma parte.

Organic Hotel Boutique en el Ajusco. Foto: Carla Carrasco O.

Organico Hotel Boutique en el Ajusco. Foto: Carla Carrasco O.

El Ajusco, que en náhuatl significa “floresta de agua”, es uno de los sistemas respiratorios del Valle, junto con los Dinamos, Milpa Alta, El Desierto de los Leones y La Marquesa; un espacio natural que permite a los capitalinos y sis visitantes disfrazarse de vez en cuando de serranos y disfrutar de las tradicionales quesadillas y de una tarde entre caballos; recorrer criaderos de truchas o granjas didácticas, o simplemente disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad.

La novedad es que ahora eso puede hacerse por más de unas horas, gracias al Orgánico Hotel Boutique. El espacio, tan suntuoso como reservado, es ideal para una escapada de fin de semana.

Organic Hotel Boutique en el Ajusco. Foto: Carla Carrasco O.

Organico Hotel Boutique en el Ajusco. Foto: Carla Carrasco O.

La zona cuenta con oyameles, encinos, pinos, además de una gran población de helechos, y es popular lo mismo entre quienes practican la equitación, que la yoga o el motocross, gracias al cielo azul, el canto de las aves y las tonalidades de verde que todos por igual pueden disfrutar desde una terraza privada con vista al “Pico del Águila, o desde el interior de las cabañas, equipadas con chimenea.

Cabe mencionar que también es posible acampar en la zona, entre mapaches, tlacuaches, cacomixtles y gatos monteses, en compañía de los ejidatarios que cuidan el lugar.

Organic Hotel Boutique en el Ajusco. Foto: Carla Carrasco O.

Organico Hotel Boutique en el Ajusco. Foto: Carla Carrasco O.

Pero también, en el otro extremo del espectro, curarse del exceso de verdor en la Casa Matriz del Fondo de Cultura Económica, obra de Teodoro González de León, un discreto rascacielos desde donde se pueden hojear libros sin perder la visión de inmensidad, ya que el recinto alberga la más importante editorial estatal de México, fundada en 1934 por el editor y economista Daniel Cosío Villegas. Entre sus más de 4000 títulos en circulación, habrá al menos uno que pueda convertirse en la siguiente excusa para darle de nuevo la espalda al ajetreo de la ciudad.

#DíaMundialDelMedioAmbiente

Sociedad de los viajeros renuentes

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