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Qué hacer en Montreal en invierno

Montreal es tan asombroso en verano como en invierno y no cabe duda que es una misma ciudad con experiencias muy distinta en cada estación del año. Su ambiente europeo y su francés transportan al visitante a una atmosfera que fascina.

El verano en esta ciudad de la Provincia de Quebec es todo colorido, luz, calor, música, ruido y alegría en sus calles; pero el invierno no es menos alegre y las bajas temperaturas no son impedimento para disfrutar de la ciudad y su muy amplia propuesta de actividades invernales y navideñas.


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Pista de patinaje en el Viejo Puerto de Montreal

Pista de patinaje en el Viejo Puerto de Montreal

Con el fin de año, llega la nieve, el frío y la Navidad, y la ciudad se viste de luces, de nacimientos y árboles adornados, además de monos de nieve, renos y los “Père Noël“ están por todas partes. Con tanto qué ver, es una gran idea hacer recorridos nocturnos por el centro de Montreal para admirar los aparadores de las tiendas y los decorados de restaurantes, hoteles, calles y plazas ; pero si deseas algo más dedicado, puedes realizar el tour llamado Secrets de Noël du Vieux-Montréal que suele ofrece la compañía Guidatour. En ese recorrido a pie por el Viejo Montreal, se descubren secretos de navidades pasadas y se visita la plaza Victoria y el Mercado Bonsecours, entre otros lugares.

Una actividad típica de la temporada es patinar en hielo y para ello, hay que ir a  Atrium le 1000. En esta importante torre de oficinas en la calle Gauchetière, hay una enorme pista de patinaje techada, que si bien está abierta todo el año, en el invierno es más visitada. Ahí puedes rentar los patines.

Calles de Montreal

Calles de Montreal

Por otra parte, un espacio obligado a visitar es el parque Jean-Drapeau, a corta distancia del centro de Montreal, y donde se puede disfrutar al máximo de las actividades de invierno al aire libre. Ahí hay toboganes y pista para patinar, y puedes rentar raquetas para hacer una caminata por la nieve, esquiar en algunas pistas no muy pronunciadas y pasear en scooters.

Y al que no puedes dejar de ir es al Mont Royal, en pleno centro de Montreal, porque todo el tiempo es un área de recreo y en invierno es un espacio lleno de actividades deportivas, como esquí a campo traviesa, caminatas en la nieve, patinaje sobre hielo y divertidas aventuras como descenso en inflables o toboganes. Y si prefieres algo más tranquilo, te recomiendo hacer un recorrido con Les Amis de la Montagne (Amigos de la Montaña), quienes te llevarán a recorrer el Mount Royal proporcionando información muy interesante del lugar.

Montreal

Montreal

Pero esta ciudad de Canadá además es cultura, historia, arquitectura y gastronomía. En mi opinión, estos son los lugares que no te puedes perder en Montreal.

Basílica de Notre-Dame. Te dejará pasmado de tanta belleza. Frente a la Place d’Armes encontrarás esta iglesia que por fuera es bonita, pero por dentro es espectacular. La Basílica de Notre-Dame data de fines del siglo XVIII y es de estilo neoclásico y neogótico. En su interior pon especial atención a las creaciones en madera, que son de la autoría del artesano canadiense Victor Bourgeau; al púlpito,  fue esculpido por Philippe Hébert; y a los vitrales, que no son muy antiguos y datan del año 1930; lo curioso en estos vitrales es que no representan escenas religiosas sino del pasado de Montreal.

Vieux Montreal. Es obligado disfrutar del Viejo Montreal en un paseo tranquilo para apreciar sus calles y edificios que datan de los XVII, XVIII y XIX. Es un área llena de boutiques, restaurantes, cafeterías y galerías. Aprovecha para probar los helados de maple, la poutine y las colas de castor (beaver tails).

bota-bota

Bota Bota en Montreal

Museo de Arqueología Pointe-a-Calliere. Está justo en el punto donde fue fundado Montreal. En ese lugar estuvo en algún tiempo la residencia de los gobernantes de la Nueva Francia y luego se descubrieron los vestigios que están subterráneos y entonces se creó el museo. Dos tips muy importantes al visitar este museo: comer en su restaurante l’Arrivage, pues es buenísimo y la vista del Rio San Lorenzo se disfruta mucho; y comprar regalitos en su boutique.

Museo de Bellas Artes de Montreal. Enorme museo que abarca varios recintos conectados por subterráneos, así que vas de una calle a otra y de un edificio a otro sin darte cuenta. Cuenta con un acervo increíble y pasarás varias horas disfrutándolo. Si viajas con niños, no te pierdas su sala infantil, seguramente tus hijos adorarán estar ahí por un largo rato.

Por último, dos lugares para consentirse (el paladar y el cuerpo):

Schwartz’s, que son los sandwiches más tradicionales de la ciudad, preparados con carne ahumada con finas hierbas y una receta secreta que los ha hecho muy famosos. Cuentan que hay temporadas en que la fila para entrar es muy larga, aunque cuando yo fui creo que andaba de suerte porque no tuve qué esperar mucho, pero sí estaba lleno.

Sandwich de Schwartz's

Sandwich de Schwartz’s

Bota Bota Spa, que es un barco anclado en el San Lorenzo. Ahí puedes tener un tratamiento corporal o fácil, pero sobre todo, anímate a hacer el circuito húmedo, en el que vas del sauna al aguan helada, del vapor al agua helada y luego al jacuzzi exterior con agua muy caliente; sí, como lo leíste… al exterior! Sinceramente sí hay qué ser muy valiente para salir, quitarse la bata y entrar en el jacuzzi a temperaturas bajo cero y quizá cayendo nieve, pero es una experiencia ÚNICA. Por cierto, se necesita más valor para salir del jacuzzi que para entrar.

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Vero Tipsdeviajero

Vero Tipsdeviajero

Mujer, madre, hija, amiga, esposa, hermana, trabajadora, bloguera… mexicana. Ni foodie, ni experta en viajes, simplemente una mujer viajando y compartiendo sus experiencias.
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