Compartir
0

Revelaciones recientes desde Yucatán

Que hordas de turistas atiborren hoy Chichén Itzá, “una de las siete maravillas del mundo moderno”, no significa que uno deba privarse de visitar esta zona arqueológica. Lo inadmisible sería que el asombro se agote ahí.

Turrell 1A pocos kilómetros hacia el este se llega a la recientemente remozada población de Valladolid, que fuera saqueada, en 1686, por los piratas ingleses: Laurence de Graf y Michel de Grandmont. En dicho lugar, es deliciosa la longaniza ahumada que puede preparar el breve camino a Ek Balam, vocablo maya que significa “Jaguar negro” o “Lucero jaguar”. Uxmal 2El sitio arqueológico fue ocupado en el período preclásico tardío y, aunque desde el siglo XIX, el explorador, arqueólogo y fotógrafo Desiré Charnay había llegado hasta aquí, los impresionantes relieves que cubren el original friso de la tumba del ahau (rey) Ukit Kan Lek o Ukit IV se descubrieron apenas hace unos años. Además los habitantes de las localidades vecinas han acondicionado algunos cenotes, donde gustosos reciben a los viajeros interesados en admirar y nadar en estas singulares cuevas naturales, como la de Sak’awa, o agua cristalina, que tiene una “isla” en el centro.

Desde Mérida, en dirección opuesta a Ek Balam y Valladolid, también es menester visitar Uxmal, la hermosísima ciudad maya registrada por el dibujante Frederick Catherwood, en 1842, en el libro Incidentes de viaje en Yucatán, que escribiera su compañero de viaje John Lloyd Stephens. El trabajo de ambos ayudó a reconstruir algunas edificaciones, e inspiró el viaje de Teobert Mahler quien registró fotográficamente el sitio unas décadas más tarde.

Uxmal 1También está la zona arqueológica de Izamal, que comprende cuatro enormes pirámides, así como el imponente monasterio, construido sobre el templo principal de la comunidad prehispánica, por orden de Fray Diego de Landa, quien sentara las bases para descifrar la escritura maya en su Relación de las cosas de Yucatán, y a su vez ordenara el auto de fe de la quema de códices e ídolos mayas. Muy cerca de ahí, la Hacienda San Pedro Ochil alberga un anfiteatro creado por el artista estadounidense James Turrell, quien también está trabajando en “Agua de Luz”, una suerte de templo de inspiración maya, sobre un cenote al cual se accede a través de un juego de escaleras de corte muy contemporáneo en Tixcaltuyub, localidad que además cuenta con un importante Monasterio Franciscano.

Uxmal_Monjas_W_(Maler)En Mérida, lo que permanece sorprende tanto como lo que cambia. A este antiguo asentamiento maya se le llamó la “Ciudad Blanca” a raíz de que los barrios fundacionales fueron habitados primero por los españoles, y más tarde por los criollos y los potentados blancos del henequén, la fibra responsable de buena parte de la riqueza del estado entre los siglos xix y xx.

Esa riqueza se manifestó en forma de pomposa ostentación en las mansiones del Paseo de Montejo, en donde puedes hospedarte, llamado así en honor del conquistador de Yucatán, el Adelantado Francisco de Montejo. La primera de ellas fue erigida, según los planos arquitectónicos del italiano Enrico Deserti, en un inverosímil estilo afrancesado, recargado y ecléctico, como residencia del general Francisco Cantón Rosado, el militar que destacó en el combate contra los mayas rebeldes durante la Guerra de Castas (1847-1901). Hoy, el Palacio Cantón alberga el Museo Regional de Antropología de Yucatán, que sigue ofreciendo exhibiciones interesantes a pesar de haber sido mermado para surtir el espectacularmente ostentoso —y decepcionante— Museo del Mundo Maya, sede de una de las exposiciones más retrógradas y mediocres sobre el tema.

En el extremo opuesto del espectro sociopolítico (y ético), está Alma Reed, cuyos restos yacen en el Cementerio General, inaugurado en 1821 en el Barrio de Santa Lucía. Esta defensora social estadounidense, reportera de The New York Times, denunció junto con Sylvanus G. Morley, el saqueo del cenote sagrado de Chichén Itzá por parte del también arqueólogo Edward H. Thompson. El impacto de Reed en la vida de Yucatán se manifiesta en el tema musical ‘Peregrina’, escrito por los yucatecos Ricardo Palmerín y Luis Rosado Vega por encargo del entonces gobernador Felipe Carrillo Puerto, enamorado de la periodista y líder del Partido Socialista del Sureste (1916-1924), quien fuera fusilado por los conservadores. Su mausoleo yace hoy al otro lado del camino.

Cementerio General 1Por último, al caer la tarde, una vez saciado el deseo de antojitos yucatecos, marquesitas (una especie de waffle enrollado relleno de queso) y cantinas tradicionales, se puede pasar a La 68, Casa de Cultura Elena Poniatowska, donde el cine de autor, proyectado al aire libre, puede acompañarse de una pizza o una copa de vino. Está también el La Negrita, una antigua cantina tradicional recién hipsterizada, o La Fundación, mezcalería con música en vivo de corte consecuentísimamente tropical.

¿Estás listo para tu próxima visita a Yucatán?

Compartir
0
Sociedad de los viajeros renuentes

Sociedad de los viajeros renuentes

Los selectos miembros de la SVR han viajado mucho. A veces muy bien. Y otras, muy mal. Ahora bien, lo malo no se refiere a los contratiempos sorpresivos: perder un tren, equivocarse de ruta o probar un bocado francamente repugnante es parte de lo que buscan cada vez que abandonan lo conocido. Lo lamentable es cada minuto en que la genuina curiosidad le ha cedido su lugar al más trillado sentido común.

Nuestra misión: transmitir a los lectores aquellas ideas de viaje capaces de seducir hasta al más rejego de nuestros miembros honorarios.
Sociedad de los viajeros renuentes

Publicaciones recientes de Sociedad de los viajeros renuentes (ver todos)