Un itinerario de descanso Fitness Riviera Maya

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DÍA 1:

Si el estrés está acabando con tu paz mental y sabes que necesitas urgentemente un escape a un sitio paradisiaco, lo que te urge es Cancún. Y es que, además de ser famoso por su fiesta, Cancún es un destino increíble para relajarte y desconectarte unos días, comiendo platillos deliciosos preparados con ingredientes locales y explorando de forma activa mientras te ejercitas en tierra o bajo el mar, tú decides.

Hace unos días, en Expedia.mx me pidieron diseñar un fin de semana saludable (y, lo más rico, vivirlo), lo hice y esto fue lo que resultó. Te garantizo que, al final de estos dos días, te sentirás, como yo, mucho más enfocado, relajado, feliz y cargado de energía.

Llegamos al Aeropuerto de Cancún, que cada día se pone más grande y bonito, ahí nos recogió una camioneta de Expedia Local Expert para llevarnos al Hotel Westin Lagunamar. Elegí ese hotel porque pertenece a una cadena que pone mucho foco en ofrecerle una experiencia de bienestar a sus huéspedes, ahí puedes encontrar desde su famosa (y deliciosa) heavenly bed, hasta comida saludable y deliciosa, yoga en la playa y un chico amable que te espera con toalla y una botella de agua helada cuando vuelves de trotar. Además, este hotel tiene habitaciones con cocinas completamente equipadas, como departamentos, donde puedes cocinar tus alimentos saludables sin gastar y controlando la cantidad y calidad de cada ingrediente. Comimos un poco de fruta y yogur, un té y a dormir.

La Orgánica

Avenida Yaxchilán Mz 2 Lote 6
+52 998 883 9920

Al otro día desayunamos fruta, bagels de salmón y café temprano en la camioneta del tour rumbo a las ruinas de Tulum, sitio arqueológico ubicado frente a las aguas turquesa y arenas blancas del Caribe, una belleza. Recorrimos las ruinas por cerca de una hora y después bajamos a la playa a jugar un rato con las olas antes de la comida. Volvimos a Cancún relajadas y listas para darnos un baño y salir a comer a un sitio increíble de Cancún. Llegamos a La Orgánica, un sitio local que es lo opuesto a las trampas para turistas, es donde comen los locales amantes de lo orgánico y saludable, tiene precios muy accesibles y recetas increíbles creadas y constantemente renovadas por su chef, que busca fusionar las tendencias de alimentación globales con los ingredientes y recetas típicas de la región. El resultado es increíble. Después de un día de intensa actividad, nuestro cuerpo pedía proteína, así que abrimos con un carpaccio de res con aceite de oliva extra virgen y seguimos con una tártara de atún fresco con aguacate, pico de gallo, cilantro y quinoa, y un salmón bañado con salsa de maracuyá acompañado de una torre de calabacitas, berenjenas y jitomate asados. Lo acompañamos de aguas de frutas y cerramos con café orgánico con latte art. Además de la comida deliciosa a precios accesibles, nos encantó la atención amable y eficiente. Salimos listas para dormir profundamente.

DÍA 2:

En mi segundo día del Fitty Break en Cancún y Tulum desperté relajada y fresca. Preparé café en la cafetera de mi habitación, comí una ciruela y una barra de granola y salí por los 16 kilómetros que me tocaban como parte de mi entrenamiento rumbo al Maratón de Boston, en abril. El invierno cancunense trae aire fresco que alivia los efectos del sol y la humedad, pero recomiendo salir temprano y con unas monedas para detenerte por una bebida fría.

Elegí correr por la ciclovía que comenzaba a unos metros de mi hotel hasta llegar al fraccionamiento Puerto Cancún, al que entré por la banqueta y lo crucé hasta llegar al mar: el sol se asomaba y la vista era preciosa, me detuve un momento a disfrutar el espectáculo y seguí por una ruta de trail plano un par de kilómetros hasta llegar a la playa de la zona hotelera, seguí por la arena firme unos cinco kilómetros, después salí a la ciclovía y volví hasta el hotel, completando así los 16 kilómetros.

Apenas llegué a la entrada del Westin, un sonriente muchacho me recibió con botella con agua y una toalla húmeda y helada, lo agradecí muchísimo. Pasé un rato al gimnasio del hotel a hacer algunos ejercicios de fuerza y estiramientos. Después me di un baño y salí a desayunar: era un momento perfecto para el buffet del hotel, que incluye platillos preparados con súper alimentos. Un licuado verde, un par de huevos, pan tostado y café y me vestí para salir a la siguiente aventura: la visita a los Cenotes.

Los cenotes son cuerpos de agua formados probablemente tras la caída de un meteorito hace cientos de años en Yucatán. Quintana Roo tiene cientos de ellos y elegimos visitar algunos de los más bellos. El Ecopark Kantun-Chi tiene cinco hermosos cenotes y algunos vestigios arqueológicos. Entramos ahí, nadamos, flotamos, nos adentramos en las cuevas y nos olvidamos del mundo. No sé cuál sea la razón, pero estar ahí dentro me hizo sentir tan feliz y en paz como hacía mucho tiempo no me sentía. ¡Simplemente no me quería ir! Nadé y nadé hasta que mis dedos se arrugaron y supe que era hora de volver.

Entonces partimos hacia el pueblo de Tulum, a unos cuántos kilómetros, donde ya nos esperaba nuestra reservación en (therealcoconut.com), el increíble restaurante del hotel Sanará , que habíamos amado vía Instagram.

Llegando elegimos una mesa frente a un gran ventanal desde donde veíamos al mar y recibíamos la brisa fresca. Ordenamos varias cosas, moríamos de hambre: Abrimos con un plato de bocadillos mexicanos: guacamole, queso de coco con chipotle y un dip de pepita de calabaza servidos con tostaditas de sus famosas tortillas de harina de coco (nada de este lugar contiene harinas, lácteos ni azúcares), además nos permitimos unos nachos de tortillas de coco cubiertas de pollo orgánico marinado con condimentos naturales que le daban un sabor delicioso entre barbecue y pastor, venía acompañado de un montón de vegetales de hoja verde, guacamole y pico de gallo, ¡deliciosos! Bebimos una limonada con carbón activo y otra con lavanda, ¡ambas deliciosas! Tomamos un fresco gazpacho de aguacate y cerramos con tacos de pescado estilo baja. No se imaginan lo rico, pero lo mejor fue lo ligeras que nos sentimos saliendo de ahí, cada ingrediente de platillo de verdad fue un alivio para el estómago y el alma. Después de un rato de plática y risas, salimos a jugar al mar y terminamos con un poco de yoga mientras atardecía en tonos rosa y lila. Un espectáculo único.

The Real Coconut

Carreterra, Boca Paila Km 8.1
+1 310-933-6408

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