Madiba, una razón (más) para conocer Sudáfrica

Viajar al país que ocupa la punta sur del continente africano es visitar una nación joven, pues su independencia data apenas de 1961 y la desaparición del apartheid (sistema de segregación racial), de 1993. Pues bien, este mes de julio se celebra el natalicio del padre de la Sudáfrica contemporánea, Nelson Mandela (18 julio), fallecido en 2013 y conocido como Madiba: un luchador social querido y admirado por todos. Y quien visite el país podrá detenerse en lugares históricos donde sobresale la presencia del líder que dedicó su vida a luchar por los derechos de la mayoría de la población africana y en contra del racismo.

Esta historia tan reciente (de la que el mundo entero supo, entre otras cosas, por inolvidables conciertos de rock organizados en honor a Mandela en los a√Īos ochenta y noventa, con la participaci√≥n de estrellas del mundo de la m√ļsica, como Youssu N‚ÄôDour, Dire Straits, Eric Clapton, Mick Jagger o Elton John), puede conocerse y sentirse en un viaje que re√ļna todo: cultura, historia y, por supuesto, vida salvaje.

Ciudad del Cabo

Desde esta ciudad, con uno de los paisajes m√°s bellos del mundo por opini√≥n un√°nime (empezando por el portugu√©s Bartholome Dias, quien desembarc√≥ ah√≠ en 1488), la visita obligada es a Robben Island, donde se encuentra lo que fuera la c√°rcel de alta seguridad que tuvo entre sus muros a los l√≠deres del movimiento anti-apartheid. Mandela pas√≥ all√≠ 18 a√Īos del total de 27 que estuvo encarcelado. Hoy la prisi√≥n es el museo de sitio Robben Island y es posible estar en su celda. Se llega ah√≠ en ferry o velero, zarpando desde el muelle del Waterfront: media hora de una vista perfecta de la ciudad con la ic√≥nica Table Mountain como tel√≥n de fondo. En la isla, adem√°s de los sitios hist√≥ricos, hay una simp√°tica colonia de ping√ľinos.

Foto: Table Bay Hotel, Cape Town, Sud√°frica

Foto: Table Bay Hotel, Cape Town, Sud√°frica

Pero en una visita a Ciudad del Cabo no puede omitirse el disfrute del lugar y de sus alrededores: subir en telef√©rico (o a pie) al Parque Nacional Table Mountain para admirar el paisaje, o pasar un d√≠a tranquilo en la playa surfer de Muizenberg. O bien escaparse a Stellenbosch (a 30 minutos), para probar la alta cocina sudafricana, de influencia europea pero con productos locales √ļnicos, y hacer un recorrido por los vi√Īedos de esta regi√≥n reconocida internacionalmente.

Johannesburgo y Soweto

Entre Johannesburgo y Ciudad del Cabo, en Mthatha, el lugar de nacimiento de Madiba, está el Museo Nelson Mandela, un lugar para saberlo todo del líder y su lucha.

Museo Nelson Mandela. Foto: oryxmedia.co.za

Museo Nelson Mandela. Foto: oryxmedia.co.za

Y ya en Johannesburgo, hay que dirigirse al barrio de Soweto (a 15 minutos), lugar donde vivieron √©l y tambi√©n el reverendo Desmond Tut√ļ, otro luchador social incansable, ambos reconocidos con el premio Nobel de la paz. Ah√≠, la Casa de Mandela tambi√©n est√° abierta al p√ļblico para ver objetos personales y recuerdos de su vida.

En Soweto, donde ocurrió la terrible masacre de estudiantes opuestos al apartheid, en 1976, vale la pena visitar el memorial a Hector Pieterson, el primer joven en morir en este enfrentamiento. Y en el camino, se puede apreciar arte urbano, como el de las torres Orlando.

De vuelta en Jo’burg hay que dirigirse al Museo del Apartheid, para entender el injusto sistema con el que se gobernó el país de 1948 a 1993, y contra el que Mandela luchó desde muy joven.

Pero… Johannesburgo es mucho m√°s que esto. No hay que perderse un paseo tranquilo por el Jard√≠n Bot√°nico Walter Sisulu, o la zona paleontol√≥gica al oeste de la ciudad, sitio patrimonial donde se dice que est√° la cuna de la humanidad. Tambi√©n hay que conocer los barrios del reci√©n recuperado centro hist√≥rico, y descubrir el ambiente del barrio hipster de Braamfontein. Adem√°s, vale la pena parar en alg√ļn mercado de artesan√≠as africanas, como el de Rosebank, en la Plaza Mandela, o el de Bruma.

Foto: andBeyond

Ngala Safari. Foto: andBeyond

De cualquier modo, sea cual sea el rumbo que se tome en esta agitada urbe, siempre habr√° un memorial, signo, estatua o cartel que nos recuerde a este gran hombre, incluso si preferimos escaparnos a alguna reserva privada o al Parque Nacional Kr√ľger para ver de cerca la fauna que siempre so√Īamos ver. En ese caso, m√°s vale llevar la lectura obligada para un viaje como √©ste: El largo camino hacia la libertad, la autobiograf√≠a donde Mandela relata su lucha.

 

About Author

Sociedad de los viajeros renuentes

Los selectos miembros de la SVR han viajado mucho. A veces muy bien. Y otras, muy mal. Ahora bien, lo malo no se refiere a los contratiempos sorpresivos: perder un tren, equivocarse de ruta o probar un bocado francamente repugnante es parte de lo que buscan cada vez que abandonan lo conocido. Lo lamentable es cada minuto en que la genuina curiosidad le ha cedido su lugar al m√°s trillado sentido com√ļn. Nuestra misi√≥n: transmitir a los lectores aquellas ideas de viaje capaces de seducir hasta al m√°s rejego de nuestros miembros honorarios.

Anterior 11 tips para viajar con ni√Īos
Siguiente ¬ŅQu√© hay en Ciudad Victoria, Tamaulipas?

0 Comentarios

Aùn no hay comentarios

¡Comparte tu opinión del artículo!

Deja un comentario

Simple Share Buttons